Al miedo al compromiso, podríamos llamarlo mejor, miedo a la entrega.
Dentro de cada uno, profundamente, existe un anhelo de libertad. Cuando se sufre una experiencia dolorosa en una relación, el ser humano trata de protegerse del dolor desarrollando una serie de estrategias, que pueden ser equilibrantes o meramente de protección.
Dentro de las relaciones humanas, se debe aceptar el hecho de que cada persona genera un impacto en la vida emocional de otra. Muchas veces parte de ese impacto, puede ser negativo y venir dado por una parte no aceptada de uno mismo.
Es muy habitual rechazar esa parte, porque no hay una aceptación moral de esa característica propia, quedándose en el inconsciente y proyectándose hacia fuera, en la persona objeto de deseo (consciente o no).
Generalmente, la primera experiencia amorosa (también ocurre con una amistad), se vive abiertamente, sin protecciones. Hay una total disponibilidad a ese caudal de sensaciones y emociones, que tienen el potencial de convertirse en sentimientos. Cuando hay una apertura a ello, no se generan dudas, pues tanto para bien o para mal, hay claridad. Hay claridad sobre los sentimientos, no hay dudas.
¿Entonces porqué hay miedo al compromiso?
Por el contrario, cuando hay bloqueos, no existe claridad, y se comienza una danza, sobre una cuerda, que oscila desde la entrega a la individualidad.
En unas relaciones se vivirá la entrega, probablemente cuando la otra persona no está disponible física o emocionalmente; en otras la individualidad, cuando la otra persona está disponible. Creemos que la individualidad es la independencia que tanto buscamos, la confundimos, a menudo, con la sensación de libertad interna.
Esta danza entre la entrega y la no disponibilidad pone de manifiesto nuestras heridas emocionales.
Es probable que incluso, en función de las experiencias que se vayan viviendo, se oscile entre una a otra.
La otra persona, nos suele mostrar un reflejo, de un aspecto no integrado, e incluso rechazado, de uno mismo.
¿Qué hacer cuando no existe claridad emocional?
- Ser conscientes de que existe una herida y tratar de identificar cuál. Quizá puedas comenzar por buscar la situación que la generó para darle un contexto y una información desde la que partir.
- Identificar en qué lugar de la balanza me estoy posicionando actualmente. ¿Cómo te sientes? ¿Qué miedos o ansiedades surgen?
- Por último, recocer si me he visto en otra situación en el lado contrario. ¿Cómo me sentía? Empatizar con el otro lado, comienza a disolver algunas de esas diferencias.
A partir de aquí, se puede empezar a trabajar la herida interna y dejar de oscilar de un lado a otro, tanto situacional como emocionalmente.
Es tremendamente importante hacernos conscientes de nuestras heridas y trabajarlas. Es la única manera de dejar de repetir patrones y dejar de sentir bloqueos.
Si no se trabaja sobre la herida personal, no sólo se seguirán repitiendo experiencias dolorosas, sino que se puede llegar a creer que la otra persona no es suficiente, o que le falta esto o lo otro. También se puede caer en el error de pensar que no se está a la altura de la relación. O por el contrario, se puede llegar a idolatrar, proyectando toda serie de ilusiones y fantasías.
En definitiva, el amor es un tema complejo, porque es un gran reflejo de nuestro estado interno. Considero que una buena brújula para saber dónde se está parado, es la cantidad y forma de la motivación por estar con esa persona y la paz que te aporta entrar en contacto con ella.
También es importante darse un tiempo prudencial para dejar que los bloqueos se vayan disolviendo en el contacto. A fin de cuentas, el ser herméticos no es algo duradero. De igual manera, aprender a reconocer la motivación y separarla de la ilusión. Tener ganas de estar con esa persona no es lo mismo que idealizar. El miedo al compromiso no es más que miedo a perder la libertad.
El amor radica en ser consciente del mundo interior de cada uno, de esa forma, el amor se puede dar de forma natural en el exterior. Conocer las heridas y trabajarlas, elimina la proyección externa. De hecho, una relación sana, se puede dar sólo después de este camino interno.
Nadie es perfecto, a nadie le faltan cosas, es nuestra propia percepción de la realidad, desde una herida, la que nos lleva a creer eso.
Amar, implica amarse. Amarse, no es buscar ser amado ni huir en una individualidad de nuestro ego a la que llamamos independencia o libertad.
La libertad ocurre internamente, cuando somos libres de nuestros condicionamientos y podemos experimentar la vida sin miedo.
La libertad interna, es el único camino que contemplo como una base segura hacia el amor y el compromiso natural que pueda surgir poco a poco hacia esa persona.
Pilar Manero Tornil
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