Un aspecto psicológico clave a desarrollar en el ser humano, es la intuición.
Instinto e intuición, son dos aspectos psicológicos muy relacionados.
Solemos ver el instinto como la parte de nuestra psique que se encarga de la supervivencia, pero muchas veces lo confundimos con nuestras sombras (la parte negativa que no aceptamos de nosotros mismos). Ciertamente, en un momento de crisis existencial, el instinto de supervivencia se activa y, si no sabemos manejarlo, saca lo peor de cada inconsciente. La sombra es algo que se debe trabajar e integrar para crecer, pero hablaremos de ello en otro artículo.
En la psique/mente, habitan dos yoes, tanto si eres hombre como mujer: el yo socializado y el yo salvaje. Ambos son parte de uno y ambos han de ser alimentados, si no se nutre bien a uno, sale de la peor de las maneras.
Entre hombres y mujeres suele haber poca consciencia sobre este hecho. Una mujer que explora su interior, nunca entregará su naturaleza a un hombre que no conecte, cuide y comprenda la suya propia ¿Por qué? Porque en ambos habita esa misma dualidad que ha de ser respetada, comprendida y valorada. Ambos hemos de hacer el camino de autoindagación y trabajo, para luego, si queremos compartirnos, entrar en la conexión con el otro.
En el aspecto psicológico de ambos, existe el principio de conservación y búsqueda, pero la energía femenina posee una naturaleza más Yin (de espera y fuerza serena) y la masculina más Yang (de búsqueda, potencia y acción). En cada ser humano habitan ambas energías y depende de su identidad y cualidades, la cantidad de cada una. Hablo de energía y cualidades en este caso, no de que la energía femenina sólo la tenga una mujer, y la masculina un hombre. Si así fuera, nos faltaría otra parte muy importante. Somos seres completos gracias a esta clase de sinergias.
Cuando el yo socializado está sobrealimentado, y la naturaleza salvaje pasa hambre, la explosión puede estar cerca. Y a la inversa.
¿Qué es la naturaleza salvaje?
La naturaleza salvaje es aquella guía que te indica el camino cuando no ves nada, es el pulso de la vida, es intuición y sabiduría, es la vida misma dentro de tu cuerpo, almacenada en tus vísceras y psique.
Ella ruge, es la rabia que te asusta pero te protege, es el león guardián que establece los límites, y es quien, si está sano, te hará conectar y experimentar la vida en plenitud.
El instinto socializado nos lo han enseñado bastante bien, pero han delimitado, enjaulado y completamente reprimido a nuestro otro lado…y al final, tú reprimes tu libertad de tal manera que pierdes poder, responsabilizas al otro de esa pérdida y sacas ese impulso como un lobo deshumanizado y hambriento. Ese es tu yo instintivo, al que has sometido, gritando tu auxilio. Sólo podemos responsabilizarnos a nosotros mismos de nuestras acciones, por reprimirnos y abandonar nuestra sabiduría interior. El instinto bien equilibrado se convierte en un guardián poderoso, sereno, protector, fuerte, lleno de amor, sabiduría y vida. No son los demás, eres tú. De esta forma, la psique instintiva ha aprendido a autogestionarse y reprimir instintos bajos para preservar los valores, concentrarse e ir hacia las prioridades.
¿Cómo se conecta y alimenta la intuición?
Una naturaleza salvaje sana, nace del contacto con la propia naturaleza. Muchas veces, cuando empezamos la niñez o adolescencia, y comenzamos a sentir los instintos, recurrimos a la gratificación sexual y la desinhibición. Eso sólo es una naturaleza primitiva que se ha de alimentar, enseñar y evolucionar. Cuando estás san@, tus instintos trabajan de otra manera.
El deporte en lo natural, senderismo, montaña todo eso nutre nuestros sentidos y a nuestra naturaleza instintiva. En ella, aprende a sobrevivir, a escuchar en el silencio, y lo más importante: el ciclo vital.
Tu naturaleza instintiva aprende el ciclo de vida-muerte-vida y lo integra. De esta forma acude en tu auxilio cuando la vida trae situaciones y aprendizajes difíciles. Con ella te fortaleces, te cuidas, te respetas, pones y te pones límites. RENACES.
Trabaja la tierra y el mar, cuida las plantas, cosecha y come con el respeto con el que se ha de cuidar a una madre que nos trae al mundo y nos nutre, trepa la roca, huele el viento, desnúdate y conviértete en uno con las aguas de un río helado, unta tu cuerpo en barro…conecta…respira…es tu esencia palpitando.
Cuanto más contacto en silencio vivas en la naturaleza, más entenderás; tus instintos despertarán y tu guía interna será la brújula del camino. No necesitarás rendirte a tus sombras porque abrazas la sombra, la comprendiste y respetas. Esa sombra se refinó y se convirtió en instinto sano.
Desde aquí la sexualidad se vuelve conexión y fuerza vital, la intuición despierta y la sabiduría nos invade.
En la vida vivimos pruebas y ciclos que nos invitan a volver a empezar, la buena noticia es que se empieza de cero pero desde un lugar nuevo.
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