Estar sólo es tan importante como cualquier necesidad fisiológica del organismo. Si consideramos que no sobreviviríamos sin comer o sin beber agua, incluso algo tan básico como dormir, ¿cómo podemos relegar a un segundo plano el dedicar tiempo a nosotros mismos?
Somos seres sociales, y por ello convivir con otras personas es algo natural y muy positivo ¿pero qué ocurre cuando no pasamos tiempo con nosotros mismos?
Llega un momento que tal vorágine social, tantos compromisos a nivel laboral, familiar, de amigos y pareja, nos consume. No nos damos cuenta hasta que un día no podemos levantarnos por la mañana, estamos de mal humor, hemos podido incluso enfermar a nivel físico por no escuchar los gritos de nuestra mente, corazón y cuerpo por parar. Si bien es cierto que si no paramos voluntariamente el cuerpo coge las riendas y nos obliga a hacerlo.
La realidad es que en muchas ocasiones estamos sumidos en toda esa actividad exterior para no afrontar lo que sentimos por dentro. Pasar tiempo con uno mismo requiere de valentía y esfuerzo al principio. Exige conocerse y auto cuidarse, dedicarse tiempo, hacer actividades que nos hagan sentir bien; y también requiere de enfrentarse a nuestros demonios, de mirarles a la cara y decir “pasará”, de llorar, gritar e incluso golpear de rabia algún objeto….pero el ingrediente más importante para estar a solas es amarse a uno mismo o comenzar a hacerlo.
Para amarse a uno mismo hay que encontrar aquellas cosas de las que uno disfruta, por las que merece la pena vivir y levantarse cada mañana. Puede ser leer, viajar, pasear, hacer deporte, meditar, hacer yoga, sentarse en algún rincón que sea especial para nosotros…y si no sabemos qué nos gusta hacer hay que encontrarlo.
Hay que volver a tener ganas de vivir, hacerle el amor a la vida, disfrutar de los pequeños instantes que se nos presentan, encontrar lo positivo de cada situación y desarrollar el optimismo…en definitiva: amarse a uno mismo es amar la existencia de ser, de existir.
Nacimos para ser felices y disfrutar de cada minuto que nos brinda la vida.
Muy buena reflexión. Ya va siendo hora de mirar con otros ojos a la vida…
Así es, la vida es un regalo y por ello siempre hemos de mirarla con una actitud positiva y si no es así, encontrar la motivación que nos devuelva la alegría de vivir.