Cuando abrimos el corazón a alguien corremos el riesgo de sentirnos vulnerables porque una parte de nosotros se comienza a fusionar con la otra persona, a depender emocionalmente.
Pero… ¿Esto es malo?
Considero que es una cuestión del “cómo” y “en qué momento” nos involucramos y no del mero hecho de “involucrarse”.
Cuando conocemos a una persona que consigue hacer vibrar todo nuestro mundo, hay que plantearse una serie de cuestiones.
¿Cuál es mi momento vital?, es decir, ¿tengo tiempo para dedicar a esa relación?
¿Tengo motivación suficiente para trabajar un vínculo sano y estable?
¿Siento algún tipo de vacío interior que quizá suplo con comida, fiesta, sexo esporádico, relaciones sociales y/o trabajo incesante?
¿Estoy emocionalmente disponible? es la pregunta clave, ¿me siento preparado/a para tener una relación?
Estas preguntas nos ayudan a establecer una línea base, porque puede que la persona nos llegue tanto que se pueda sacar tiempo, tener motivación, no buscarla por llenar un vacío…pero ¿estoy preparado/a para abrir mi corazón con el miedo que a veces supone, al haber vivido experiencias negativas pasadas?
Tenemos miedo a involucrarnos con alguien por miedo a perdernos en el otro cuando ya no esté.
La sensación de vacío, la pérdida, es una de las experiencias más dolorosas que existen y eso nos cierra en banda y pone en marcha una gran multitud de mecanismos de defensa.
La buena noticia es que hay solución a esto, hay una herramienta muy poderosa, aunque por supuesto hay ingredientes como el coraje y la determinación que no pueden faltar.
La herramienta que debes cultivar es conocerte a ti mismo; y no me refiero a saber lo que te gusta o saber qué quieres hacer en la vida o qué tipo de mujer/hombre buscas…me refiero a que sepas diferenciar quién eres en medio de un montón de gente, ¿qué te hace distinto a esas personas?, ¿cuál es tu esencia?, desde una postura humilde ¿qué te hace única/o?
Empezar a desarrollar una identidad propia y luego aprender a valorarla y aceptarla, es la herramienta clave que hará que te empieces a querer de corazón; y si en algún momento esa persona a la que le has abierto tu alma se va, no se va a llevar consigo el amor, la seguridad, el apoyo y la confianza de tu vida.
Muchos de nosotros cometemos el error de desarrollar un ego en base a opiniones de los demás; y al crear fachadas, sin buscar dentro, cuando el mundo se desmorona alrededor, nos caemos nosotros también y lo hacemos con todo el equipo.
La pérdida de alguien cercano siempre va a doler, pero tener un centro al que volver porque nunca te fuiste, es lo único que te protegerá realmente de no poder levantarte de nuevo.
Comentarios recientes